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domingo, 5 de julio de 2020

Tobías Álvarez Armas: Música, Sueños y Aventuras

Autor: Antonio José Pérez Luna

Nació el primero de mayo de 1906, en Guanape, estado Anzoátegui bajo la administración política del General Cipriano Castro, famoso caudillo que encabezó en 1899 la llamada “revolución restauradora”, que marcó el ascenso de los andinos al poder.

Bajo la protección divina de Dios, Rafael Tobías ÁlvarezArmas, recientemente ha cumplido la hermosa edad de 84 años.


Nació en Guanape, pintoresca población de Anzoátegui, que conjuntamente con las localidades de: Carvajal, Clarines y Sabana de Uchire, conforman el actual municipio autónomo  Bruzual, cuya posición  geo-estratégica, dentro de la geografía regional del estado, hace de esta zona una de las regiones  de mayores perspectivas, dentro del desarrollo turístico nacional.

Hijo de Calixto Álvarez Aguilar y de María del Socorro ArmasDomínguez, de cuya unión matrimonial formaron una familia compuesta por 7 hijos: Rafael Tobías, Manuel Felipe, Calixto Vicente, María Auxiliadora, Diógenes, Israel Elías y Aura Rafaela. 

“Para aquella época la educación de los muchachos era difícil, no había gados; aquellos fueron años muy duros y uno desde muy temprano, tenía que meterse al campo junto a los padres a buscar los medios de vida; por eso, nuestra educación se resumía sencillamente al aprendizaje de la lectura y escritura, a estudiar algunas nociones de gramática y a sacar cuentas, es decir, lo elemental de la aritmética: números, suma, resta, multiplicación, división, regla de tres simple y compuesta; pero los maestros eran exigentes, a mí me enseñó el bachiller Diego Sanzón Jiménez Salazar”.

Más tarde se coloca al frente de un taller  artesano, donde se fabricaba alpargatas propiedad de sus padres y aun cuando esto pareciera el temprano inicio a las actividades, Tobías, desvía el rumbo de aquel oficio y se hace barbero, profesión que marca su inicio  en el trabajo con mayor responsabilidad, y la cual va a desempeñar por muchos años.

Con apenas 14 años de edad, comienza actividad musical en oportunidad de conocer a un famoso violinista colombiano nativo de Pamplona, Rodolfo Mogollón Álvarez, quien dirigía una compañía de canto (zarzuelas, óperas, operetas, etc.) y quien se encontraba en gira artística por Venezuela; este personaje, determinante en la inclinación musical de Tobías Álvarez, llegó a ser primer violinista concertino de Pamplona. Se establece en Guanape y funda en esta localidad una escuela de música y acto seguido, Tobías se inscribe en ella e inicia sus estudios, permaneciendo cinco años bajo la dirección del maestro Mogollón, aquí se hace violinista y lleno de inquietudes por conocer a fondo los secretos del violín y amante de la música difícil, son sus palabras, Tobías se marcha a la ciudad de Maturín, donde continúa sus estudios; allá permanece dos años, tenía para entonces 21 años de edad. Corría el año de 1927, víspera del gran acontecimiento revolucionario que encabezaba la generación del 28, aquella célebre revuelta popular contra la dictadura de Juan Vicente Gómez.

Concluidos sus estudios musicales, se dedica por espacio de siete años a su profesión inicial de barbero en la capital de Monagas, alternando este oficio con el de músico en un grupo musical llamado “Compañía de los hermanos Reyes”, con la cual rompe relaciones posteriormente. 

En 1932, se produce su primer arribo a El Tigre, cuando contratado por Don Miguel Malavé, fundador de una especie de cabaret, el único existente, viene para tocar en un baile; en esta ocasión se hace acompañar por un grupo musical residente en Ciudad Bolívar, conformado por un bandolín, un cuatro, un violín y un bombardín. Su estadía fue por pocos días, pero éstos fueron suficientes  como para conocer de cerca a Guanipa en plena desnudez y a El Tigre en el proceso embrionario de su formación, al respecto dice:

“Un gran campamento de lona se levantaba, allí donde se produjo el reventón, y en él, todo un enredo de equipos y materiales; otro campamento similar, se levantaba en el terreno que hoy ocupa el club de Leones. Todo era en inglés, salvo las frases bonachonas del pueblo venezolano representado en un reducido número de margariteños trabajadores de la compañía, no había mucho que ver, salvo la extensa sabana de Guanipa y el desfile de los grupos indígenas que regresaban casi siempre  con el atardecer, después de recorrer toda la ribera del río y los bosques cercanos. Muy pocas chozas y alguna construcción sin planificación”.

Regresa nuevamente a Maturín y en esta ciudad permanece hasta 1934, cuando se traslada a Caracas, regresando nuevamente y fijando residencia en Ciudad Bolívar; en ambas ciudades pule con esmero sus conocimientos sobre el manejo del violín.

En 1940, se establece definitivamente en El Tigre, dedicándose a sus oficios habituales de barbero y músico; en esta ciudad contrae matrimonio con Haydée Concepción Zamora, unión de la que nacieron  diez hijos; Miguel, Aura, Argelia, Luis Rafael, Sonia, Rafael Tobías, Jacobo de Jesús, Ada, Arturo, Violeta de Jesús y Arsenio, de ellos, tres son profesionales, un abogado, un técnico superior y un médico.

“Me considero fundador de El Tigre, porque a pesar de haber venido, primero en 1932 y haberme ido, para regresar nuevamente en 1940; de todas maneras son 50 años de permanencia en esta ciudad que yo he visto crecer. Porque le he dado 50 años de mi vida, mi música es también parte del acervo cultural e histórico de esta región”.

Hacedor de cultura popular , sólo con su esfuerzo y su violín, pocas veces ha recibido ayuda alguna, con miras a desarrollar cualquier proyecto, no obstante numerosos han sido los jóvenes que han recibido de Don Tobías Álvarez, la orientación pedagógica del aprendizaje musical, y hoy ocupan a nivel nacional, lugar de renombre en las actividades musicales, uno de estos valores de la nueva generación es la joven Liliana Mazarri, que después de concluir sus estudios  superiores  en la escuela de música Juan Manuel Olivares  en la ciudad de Caracas, viajará muy pronto a Londres a continuar estudios de música y canto; otros alumnos, hoy se ubican en diferentes profesiones, pero que siempre tendrán en las notas sonoras de un violín, de un cuatro, de una guitarra o un bandolín la enseñanza y el recuerdo de Tobías Álvarez.

Numerosas son las composiciones que constituyen el patrimonio musical de Tobías: Los Mereyes (pasodoble), Mercedes (pasodoble), Inspiración (vals), El Bolivariano (vals), Aleida (merengue) y El Collar (merengue). Su dilatada trayectoria, se proyecta a otras entidades federales, donde su música amenizó bailes de gala en salones de altura; Boconó, Barinas, Altagracia de Orituco, Ciudad Bolívar, Tumeremo, Barcelona, Clarines, Cumaná, Caracas, Valle de La Pascua, Tucupido; para nombrar algunas de las ciudades que se han deleitado con el arte sublime, la inspiración y la emoción  de este auténtico valor anzoatiguense, que al hablar de su vida expresa:

“Yo soy un amante natural de la música, ella es parte integral de mi personalidad, de mi formación y de mi educación, a ella he dedicado una Parte muy importante de mi vida, ella me mantiene, porque me llena de satisfacción espiritual… ella es el mejor mensaje de paz para las personas (…) ¡claro! ¡la buena música!”.

Sentado con el fino estilo del ciudadano de comienzos de siglo, sobre la acogedora poltrona, y saboreando un aromático café, fija su mirada sobre el tiempo y en soledad de su memoria, cual máquina repetidora, abre el paréntesis de la reflexión:

“Ahora a muy pocos interesa  esta cuestión, ahora la música no se entiende, es otra”.

Vuelve a guardar silencio, que interrumpe en breves pausas, cuando silba o tararea algún valse que le atropella la memoria, es como un esfuerzo por recordar pero al final vuelve a enmudecer, fijos sus ojos en aquel ayer de añoranzas.

“…En las ventanas grupos de mujeres reían y se agitaban locamente. Ardía la sangre en todas las venas, chispeaba el sol en el metal de los arneses; gritaba el color en todas partes, y entre el clamor de una embriaguez dionisíaca, gemía el joropo nativo o vibraba el pasodoble español”.

Era como si de pronto se ubicara en medio de aquella imagen de la Venezuela de entonces, pintada en Reinaldo Solar, imágenes vividas  en más de una oportunidad en aquellas pintorescas fiestas patronales, donde las magias de las notas musicales de su violín y la galante ejecución del arco, pulso a pulso las pisadas maestras sobre las cuatro cuerdas templadas de quinta, protagonizaron  hermosas noches de bohemia.

Por su trayectoria como músico de excelente gusto, que ha dado a nuestro patrimonio artístico y cultural un invalorable aporte y por su condición  de ciudadano ejemplar, que a lo largo de su vida siempre puso por delante, Don Tobías, exhibe orgulloso el reconocimiento de todo un pueblo, que seguirá viendo en él un monumento a la dignidad, a la constancia y a una enseñanza ejemplar; pureza, amor, afecto y sensibilidad de un ilustre ciudadano que recoge con maestría Ernesto Luis Rodríguez, en su poema ARRIERO

 

El Tigre, 10 de junio de 1990.


jueves, 18 de junio de 2020

Roberto Otilio Domínguez Armas

Roberto Otilio Domínguez Armas

Por Mariela Domínguez Hernández

Nace en la población de Guanape, Estado Anzoátegui, el día 13 de diciembre de 1919, de la unión matrimonial entre Roberto Luís Domínguez Armas y Susana Armas Rodríguez, ambos guanapenses y pertenecientes a las familias fundadoras de este pueblo de la Cuenca del Unare. Es el segundo de cinco hermanos, todos nacidos en este pueblo: Ligia, Roberto Otilio, Rafael Vinicio (Cubín), Carmen Vestalia y Juan Salvador Domínguez Armas. Inicia y culmina sus estudios de primaria en la ciudad de Barcelona, en donde su madre regenta una pensión ubicada cerca de donde actualmente se encuentra el Hotel Neverí. Entre sus condiscípulos podemos mencionar a Tomás Alfaro Calatrava, Octavio Lepage, Rafael Guzmán Garroni y otros conocidos personajes de la zona. Posteriormente viaja a Caracas y los Teques, en donde cursa hasta el tercer año de bachillerato. A pesar de sus pocos estudios, fue un conocedor de leyes y diestro en el manejo de sus conocimientos.


A la temprana edad de 17 años, comienza a trabajar para ayudar con el sustento familiar, en el recién creado Ministerio de Sanidad, desempeñándose como Inspector Sanitario, forjando para ello una partida de nacimiento indicando haber visto luz en el año de 1918. En el ejercicio de sus funciones recorre varias ciudades del país y, es precisamente en la población de Charallave, en donde conoce a Carmen Luisa Martínez Pérez, natural de Tácata, Estado Miranda, con quién contrae matrimonio el día 06 de febrero de 1944 y de cuya unión nacerán siete hijos: Roberto Luís, Tania Coromoto, Alexis Rafael, Enrique Gustavo, Luis Carlos, Gustavo Alfredo y Algimiro Domínguez Martínez.


Fue miembro fundador de los partidos U.R.D. y del P.C.V. cuando se perseguía, se torturaba, se desaparecían y secuestraban a los revolucionarios llamados izquierdistas, principalmente a los militantes del P.C.V. en tiempos cuando pertenecer a partidos de izquierda no era bien visto, lo que trajo como consecuencia ser perseguido político durante los gobiernos del General Marcos Pérez Jiménez y Rómulo Betancourt, además de ser privado de su libertad en cárceles venezolanas. Por esta razón, además de haber expresado su apoyo por escrito a una manifestación de trabajadores petroleros, es destituido de su cargo que ejerció por 24 años en el Ministerio de Sanidad

Hasta mediados de los 50, sus viajes al pueblo natal eran contados y distantes. Es a partir de 1954, cuando la permanencia se hace prolongada y frecuente, como consecuencia de la muerte de su padre ocurrida en la ciudad de Charallave el 09 de junio del mismo año. Asume parcialmente la administración de los bienes de su tía Josefa María Domínguez Armas (viuda de Rafael Medina Armas), nombrando como Tutor Interino al Dr. Alonzo Calatrava Gago. Desde entonces y hasta el año 1963, su vida transcurre entre ir y venir a Guanape, Barcelona, Charallave, Cúa y Corralito en donde fija residencias de corta duración. En pocos años se asienta definitivamente en el fundo El Rincón y Charco Largo, ubicado en Mayares, jurisdicción de Guanape, desde donde estrecha lazos de fraternidad con todos los pueblos vecinos.

Mantuvo una relación muy cercana con quienes adversaban a los gobiernos de turno, especialmente con Don Chicho Mata, de quién adquirió el conocimiento para elaborar con el arte xilográfico los escritos que clandestinamente publicaban. Se dedicó al sector agropecuario, enalteciendo el esfuerzo de superación del hombre y la mujer en el medio rural, en su labor como expresión de la voluntad en el quehacer de cada día de una comunidad progresista, siendo luchador constante de justicia y mejoras para los ganaderos y su pueblo, en la fundación de varias Asociaciones que agrupaban a este gremio, entre las que podemos mencionar las de Barcelona, Zaraza, Valle de la Pascua, Tucupido, Guanape, Valle Guanape, San José de Guaribe y Clarines.

Su inquietud por la unidad de los gremios productores, su enérgico y didáctico discurso, le hicieron participar activamente en varios acontecimientos públicos, entre los cuales podemos mencionar:

          Presidente de la Asociación Regional de Ganaderos del Estado Anzoátegui (1977-1980).

          Productor Agropecuario en el Desarrollo de la Cuenca del Unare (11, 12 y 13 de agosto de 1983) en la solicitud para la creación a nivel regional de la Autoridad única de Área de esta Cuenca.

          Orador de Orden en la Sesión Solemne de las Fiestas Patronales de Guanape (1984).

          Recibió la condecoración “Orden Manuel Ezequiel Bruzual” en su Segunda Clase (1986).

          Miembro Fundador de Funda Guanape y Amigos de Guanape (1986).

          Asesor del Centro Cultural-Deportivo Guanape (1987).

          Canciller de la Orden “General en Jefe Manuel Ezequiel Bruzual” (1988).

          Orador de Orden en la Sesión Solemne de las Fiestas Patronales de Valle de Guanape (1988).

          Orador de Orden en la Sesión Solemne de las Fiestas Patronales de Guanape (1989).

          Orador de Orden en la Inauguración de la Casa de la Cultura “Jesús Saume Barrios” de Guanape (1991).

          Presidente de la Asociación Civil de Padres y Representantes de la E.B.N. “Diego Bautista Urbaneja” de Guanape y del Liceo “Juan de Urpín” de Valle de Guanape. Además apadrino varias promociones de 6º Grado y bachillerato.

          Presidente Vitalicio de la Asociación de Ganaderos de Valle de Guanape.

          Miembro activo de la Asociación de Ganaderos de Guanape.

          Miembro fundador de la Cooperativa de Electrificación Rural Peñalver-Bruzual-Guaribe, donde su voz sirvió para denunciar muchas irregularidades.

Consideraba de vital importancia para los sectores sociales y económicos, “el fortalecimiento de las Asociaciones gremiales como garantía para la estabilidad de la existencia y el desarrollo propio de los pueblos, no solo por su actitud solidaria con los productores agropecuarios, sino necesarias para que la población viva la justa aspiración de felicidad”.

Este hombre de mediana estatura, de clara, sencilla y definida inteligencia, pero sobre todo de gran calidad humana, hace que se le recuerde por su sencillez, razón por la cual gozaba del aprecio de mucha gente, que cariñosamente le decían “Robertico”, “Pariente” o “Don Roberto”.

Soñó con “ayudar a calmar la sed de Guanape”, donando parte de sus tierras de la Finca El Rincón para la construcción de una represa, sueño que por mezquindades políticas aún no se hace realidad.

Aficionado a las letras, demostró sentimientos con espontaneidad, diligencia y desinterés a través de tantos escritos publicados en diarios locales y regionales, en donde mostraba profundas reflexiones dirigida a los hombres y mujeres de pensamiento libre, espíritu democrático y a los que querían luchar por la patria, digna del pensamiento de Simón Bolívar. En ellos demostraba su preocupación por las necesidades del pueblo, el cariño a sus amigos; plasmaba temas de política, naturaleza, educación e historia siempre con críticas sinceras, oportunas y constructivas, que consideraba necesarias para corregir errores, tal como lo manifestaba en sus escritos.

Luego de muchos años, se residencia en Valle de Guanape, pueblo donde vivió parte de su infancia, siguiendo activo políticamente cuando participa como candidato a la Alcaldía del Municipio Carvajal en representación del partido Causa R.

El 30 de marzo de 2000 y a la edad de 77 años, en la ciudad de Barcelona, fallece Carmen Luisa, su esposa y compañera de 55 años de vida compartida, víctima de un paro respiratorio ocasionado por los estragos que a lo largo de los años le fueron provocando la diabetes y la artritis reumática que padecía.

El 15 de noviembre de 2004 y a la edad de 84 años, Roberto Domínguez Armas trasciende al plano de la eternidad, víctima de varios infartos cerebrales y blandiendo aún las banderas revolucionarias. A pesar de su inagotable espíritu de lucha y del infinito amor a su pueblo, esperanzado en proporcionar a Guanape “alegrías de lejanas penas”, a cuestas de un viaje sin retorno en compañía de pocos amigos, dejó sembrado los mejores recuerdos en el corazón de su gente, que hoy le rinden merecidos honores a su memoria, evocando sus nobles acciones en defensa de las mejores causas, de lo que no es necesario que se diga nada. Todos conocimos y compartimos su sabiduría en su cordial paso por la vida.

Entre sus palabras expresadas el 12 de febrero de 1988, en la plaza Bolívar de Valle de Guanape, dijo: “… Cuando uno se pueda dar la mano con el otro que piensa distinto a uno, solo entonces podremos gritar que Valle de Guanape es un pueblo que tiene por libertad la bandera y por timón la conciencia”.

 

Revisado y reeditado por Gustavo Alfredo Domínguez Martínez