Traductor

lunes, 16 de junio de 2014

Don Ricardo Alfonzo



“La augusta respetabilidad de un nombre inmaculado” (1)
A 100 años de su muerte.
Por: Álvaro Armas Bellorín
Cronista de Clarines   

A la memoria de escritor Alfredo Armas Alfonzo quien partió de este mundo sin poder terminar la novela que revivía las andanzas del comandante Ricardo Alfonzo  





En los cortos momentos de sosiego que le daba la dosis de morfina que diariamente le suministraban para medio calmarle el punzante dolor sobre la ceja izquierda que terminó matándolo; el viejo teniente de la guerra federal Don Ricardo Alfonzo, no hacia otra cosa sino pensar en todo aquello que había hecho en sus largos 83 años de vida que llegó a cumplir. Ciertamente era un hombre exitoso que desde niño supo enfocar sus emociones para poder retar su destino y convertirse  -en los últimos años-  en una obligada referencia de trabajo y consecuencialmente a eso, en “uno de los hombres de mayor  poder económico en toda esa región” (2) 

  
En aquella retrospectiva que hacia mientras duraba el efecto del  medicamento soporífero, seguramente recordaba sus primeras ocupaciones impuestas por la pobreza de la familia que se había mudado de Guanape a Clarines buscando un mejor destino (3): Ayudante de zapatero, ayudante de talabartero, cargador de agua, vendedor de leña y -cuando tocaba- se ganaba el día ayudando al puntero a pasar a nado reses gordas en plena crecida del Unare de una orilla a la otra (4).  Había llegado a Clarines con su mama Vicenta Alfonzo y cinco hermanos (5), a una casa techada de paja, ubicada en “La Loma del Viento”, que doña Vicenta pudo adquirir con algunos recursos que trajo de Guanape. 

De ese tiempo de necesidad y  menester, a Don Ricardo Alfonzo le quedó una anécdota que fue recogida años después por su nieto Rafael Armas Alfonzo en una de sus libretas de apuntes: “…mi madre, me contó la vez que Don Ricardo Alfonzo, -siendo aun un muchacho- recibió el susto mas grande que niño alguno haya podido recibir. Había ido a buscar leña por los alrededores de la Cruz de Píritu, -que era la entrada antigua de Clarines-  donde se tenían noticias que andaba suelto un loco del cual se tejían las más inverosímiles y atemorizantes historias. Si Don Ricardo lo sabia, ese día tal vez no lo recordó. Estaba  pues desprevenido reuniendo el encargo al pie de un Majomo delgado y de regular tamaño, cuando de repente ve que un hombre andrajoso viene en veloz carrera hacia él. Estaba solo y el miedo no lo dejó correr. Se encaramó al Majomo, pero cometió el error de dejar el machete al pie del mismo. El perturbado hombre agarró el liniero  y comenzó a picar el árbol con el muchacho arriba pidiendo auxilio a todo gañote. El contó que su salvación fue un arriero que oyendo los gritos del muchacho, se internó un poco para ver cual era el alboroto. El Majomo ya estaba por caerse, pues el desquiciado hombre no descansaba en su empeño de ver al muchacho en el suelo. ¡Mas nunca fue solo por esos lados…!”  

Este recuerdo, en especial, era uno de los pocos que lograba sacarle una sonrisa al viejo comandante en aquella etapa terminal de su degenerativa enfermedad; sin embargo no siempre los recuerdos lo ayudaban a mejorar su estado de ánimo que últimamente lo mantenía lejos del trato y la conversación. No olvidemos que Don Ricardo Alfonzo fue un militar liberal, con actuación probada en la Guerra Federal (6); y consecuencialmente a eso, testigo presencial del más luctuoso episodio de nuestra historia a finales del siglo XIX -una guerra cruenta entre hermanos-. Entre esos episodios que recordaba con verdadera aflicción estaba el último combate, en el que él participó y donde muere uno de sus más cercanos amigos. Hacía siete años que se había firmado en la hacienda “Coche” cerca de Caracas, el tratado que ponía fin a la guerra con un claro triunfo de la federación, sin embargo, era falso que a esas alturas de la historia, la paz estuviera instaurada en Venezuela. Los combates entre liberales y conservadores continuaban llenando de luto todo el territorio nacional bajo la consigna de cualquier pretexto, y en el oriente del país no era la excepción.   



Este último combate en que participó Don Ricardo Alfonzo, lo recoge Francisco Gonzáles Guinan en la historia contemporánea de Venezuela de la siguiente forma:  “… el 14 de agosto de 1870 se encontraron en Clarines las fuerzas liberales mandadas por el General Rafael Adrián hijo con las conservadoras al mando del General Juan Cancio González, quien fue vencido. En poder del vencedor quedaron varios prisioneros, entre ellos el General Manuel Ávila Salazar y los Comandantes Bartolo Perdomo, José Fco. López y Vicente González y en el campo 25 muertos entre oficiales y tropa…(7)  Esta pelea -como la llamaba Don Ricardo- sucedió en la antigua entrada principal de Clarines, exactamente en la subida que da, desde el cementerio norte hacia la plaza bolívar, -lo que hoy se conoce como bulevar Rafael Antonio Portillo-. Él contaba que, ya decidido el combate, vio que su amigo y compañero,  -el marcaducho- Pedro Ricaurte, lo habían herido gravemente de un lanzazo en un costado y apenas se podía sostener sobre la silla de su caballo, a lo que Don Ricardo respondió montando velozmente en la grupa de la bestia arisca que llevaba inerte a su amigo herido, logrando dirigir al animal fuera de la escaramuza. Lo llevó a su casa en la calle San Antonio y allí murió ese mismo día. En varias oportunidades Don Ricardo contó a su hija Mercedes Alfonzo esta anécdota, diciéndole con los ojos llenos de tristeza que esa misma noche lo enterró en el patio de su casa, cerca de la caballeriza. 

    
En el libro “Algo de Guanape”, de Chucho Saume, podemos leer una extensa biografía de Don Ricardo Alfonzo, donde se describe con detalle su actuación en la Guerra Federal. De ella nos permitimos copiar textualmente los párrafos que coinciden con los resultados de la modesta investigación que hemos hecho para ilustrar este articulo: “En Clarines se encontraba Ricardo Alfonzo, ya con edad formal, cuando estalló la guerra Federal y a ella se enroló de inmediato llegando a obtener por sus acciones el rango de Comandante que le fue conferido por el propio Mariscal Juan Crisóstomo Falcón el 20 de Marzo de 1864. Esas acciones de guerra en que participó el Comandante Ricardo Alfonzo se desarrollaron en el centro y occidente del país, pero mas lo fueron en la isla de Margarita donde tuvo acciones brillantes, como lo apunta en detalles el escritor Jesús Manuel Subero en sui libro “Cien años de Historia Margariteña”.
 
Terminada la larga guerra regresó a Clarines donde contrajo matrimonio por poder con Lucia Rojas Zerpa, hija de un escultor y pintor neogranadino llamado Cándido Rojas y de una dama cumanésa de nombre Lucia Zerpa. La razón de hacerse representar en el acto de su boda por una persona amiga, se debió a un serio altercado que sostuvo con el jefe civil y militar de Clarines, Don Celso Ramírez, que lo obligó a ausentase casi definitivamente de esa población…” (8) 

Efectivamente fue así. Don Celso Ramírez y Don Ricardo Alfonzo no se soportaban el uno y el otro y cuando el primero fue nombrado Jefe Civil y Militar de Clarines, este no desaprovechó oportunidad para imponer su autoridad al segundo, siendo la gota que derramó el vaso, un desagradable incidente con visos de humillación, que hizo posible que Don Ricardo renunciara a su carrera militar, a sus negocios y se fuera de Clarines definitivamente para nunca mas volver; tanto fue así, que su matrimonio con la clarinésa Lucia Rojas Zerpa (9),  lo realizó por poder que le diera a su amigo Wenceslao Bustillos (10) precisamente porque había jurado no volver jamás a Clarines. Este incidente, lo recogió Rafael Armas Alfonzo en sus libretas de apuntes inéditos, de la siguiente forma: “…Don Celso Ramírez era un hombre autoritario y déspota y por esta características de su personalidad no contó, mientras vivió, ni siquiera con las simpatías de quienes lo rodeaban. Un día Don Celso quiso imponer su voluntad y su jerarquía sobre Don Ricardo, lo hizo llamar a su despacho y lo conminó a llevar a Barcelona una correspondencia y como se trataba de un asunto importante, debía salir sin perdida de tiempo.


  - No hay problema comandante, yo estoy dispuesto a prestar el servicio. Proporcióneme la bestia en que voy a salir y los gastos que esa comisión ocasionará, le contestó Alfonzo.   
-Solicite usted la bestia, teniente y si no la consigue, salga a pie. En cuanto a los gastos, hágalos usted mismo;  le dijo Don Celso delante de otros compañeros.
- En esas condiciones me niego rotundamente a salir. Tome usted las provisiones que crea conveniente-. Y en un arranque temerario Alfonzo rompió la espada que portaba doblando la hoja sobre la rodilla y agregó: Don Celso ni usted ni nadie me puede obligar a prestar un servicio en las condiciones que me señala- y dándole la espalda salió del despacho.
Si era un acto de insubordinación, ese acto no tuvo posteriores consecuencias. Don Ricardo debió sentirse humillado y hombre de honor y de bríos probados como era, ese sentimiento provocó en su animo una reacción digna de el, la única que podía esperarse de su hombría.
En ese mismo instante siguió para encargar a su hermano Julián Alfonzo de sus asuntos, y sin detenerse a meditar su decisión, montado ya en su bestia, atravesó el Unare con el rumbo que le señalaba el destino y con el firme propósito y juramento de no volver jamás a Clarines.

Bajo ese juramento, Don Ricardo Alfonzo salió de Clarines, acordándose -seguramente- del General, zaraceño Manuel Monserrate Armas Matos, con quien había hecho profunda amistad y causa común en las filas castrenses del federalismo (11). Armas Matos con esposa e hijos se había mudado de Guanape a Sabana de Uchire a establecerse definitivamente allí, sin descansar en su afán de querer convencer a sus amigos pudientes a que lo acompañaran a refundar aquel pueblo atractivo para cualquier militar retirado que ansíe paz y tranquilidad; un caserío amenazado solamente en deshoras por el colmillo del tigre y el veneno de la macagua, que a fin de cuentas eran males menos dañinos y menos ponzoñosos que la inconsistencia del carácter humano. 
 
En ese Sabana de Uchire, de casas techadas de paja, de caminos escabrosos, de tierras fértiles, sembrado como un bejuco de mapuey que busca afanosamente un rayo de luz entre un bosque frondoso de árboles centenarios, accede ir Don Ricardo Alfonzo siguiéndole el rastro a otros compañeros de guerras que ya habían hecho suyos aquellos parajes cercanos al cerro del Paraguayaco, lo que sin duda ayudó a sentir menos traumática la mudanza, (12).  Allí, estableció con éxito sus negocios. Desde allí triplicó su fortuna tan vertiginosamente que no faltó quien le atribuyera el resultado de su trabajo y de su constancia a pactos supersticiosos con un ente extraño (13), Allí, junto a su esposa Lucia Rojas Zerpa, fundó una familia a la que le inculcó en lo mas profundo de su ser, una necesidad intrínseca de trascender, de superarse y de dejar su entorno mejor que como lo encontraron. De ese matrimonio nacieron en Sabana de Uchire: Lucia Victoria, Ricardo, María Teresa, Julio Eugenio, Mercedes Corina, Jesús María y Ana Vicenta Alfonzo Rojas (14). 
 
El 8 de junio de 2014 se cumplieron 100 años del fallecimiento de Don Ricardo Alfonzo, un hecho lamentable e inusitado no solamente entre los pocos pobladores de aquella Sabana de Uchire -donde muere- sino también en toda esa región que baña las aguas del río Unare; si bien es cierto que por su edad, ya la tierra lo reclamaba, también es cierto que su muerte  no fue fácil aceptarla porque con él se iba, o en todo caso se detenía la posibilidad cierta y cómoda que garantizaba el financiamiento justo que en buena medida logró el crecimiento económico de esa zona mil veces azotada por las guerras por el paludismo y la disentería. “El mejor negocio -decía él- es donde ambas partes salen ganando” Hacía varios años, que por razones que en su tiempo no se entendían, se le fue cerrando paulatinamente su ojo izquierdo, a raíz de un dolor punzante que palpitaba sobre la ceja de su ojo enfermo, que a través de los años se fue transformando de leve a inaguantable (15) 

Faltando cinco minutos para las siete de la noche de aquel fatídico lunes 8 de junio de 1914, su último estertor anunciaba el fin un Sabanauchire y el inicio de otro muy distinto (16)
 
 


  Notas:
(1)   Tres días después de la muerte de Don Ricardo Alfonzo, en la Imprenta de la familia Mata, Antonio José Mata Medina, publicó “TRIBUTO de aprecio y de Respeto, a la memoria del señor Don Ricardo Alfonso”. De allí extrajimos parte del titulo del presente artículo.
(2)   Algo de Guanape, Jesús Saume Barrios, pagina 96
(3)   El Dr. José Calazan Mata Bellorín, en su libro.  La Patria Civil, valores y vivencias, pagina 35 escribe una biografía de Don Ricardo Alfonzo. En ella dice lo siguiente: “Don Ricardo provenía de una acomodada familia dedicada a la agricultura y al comercio”.
(4) Respecto a este oficio de Don Ricardo,  Rafael Armas Alfonzo escribe en sus libretas lo siguiente: “…Don Ricardo Alfonzo fue un buen nadador. En su tiempo, el transporte de ganado en pie que se traía desde Guanape o más allá, cuando el río Unare estaba crecido, había que pasarlo nadando. El que traía a su cargo la punta de ganado pagaba dos y medio reales por pasar cada res, casi siempre novillos de engorde que se exportaban por el Puerto de Guanta. Don Ricardo Alfonzo contaba que nunca llegó a pasar más de doce animales durante todo un día. Era un trabajo agotador y muy peligroso…”
(5)  En el libro inédito de Familias del Bajo Unare de Rafael Armas Alfonzo se puede  leer que Don Ricardo Alfonzo tuvo los siguientes hermanos: Diego Manuel, Julián, Zoilo, Daniel y Petronila. El primero, Manuel Romero Alfonzo -reconocido por su padre, General Manuel Romero-, fue el primer Registrador Subalterno que tuvo Clarines en cuyo cargo actúo hasta el 21 de julio de 1879. Curiosamente, muchos de sus actos, especialmente al final de su vida los realizó usando solamente su apellido materno. Julián Alfonzo, hijo de Juan Manuel Domínguez, hombre de buenas relaciones sociales, y conocido ampliamente en Sabana de Uchire, Guanape y Clarines, fue comerciante y agricultor; fue dueño del hato “Cuapa” en terrenos de “Las Calcetas del Bagre”. En su casa en Clarines, - esquina de la calle San Antonio con El Sol, adquirida recientemente por la UNEARTE-, se mencionaba siempre porque allí existió un piano y una nutrida biblioteca donde se podía consulta el Cojo Ilustrado; Zoilo, Daniel y Petronila, fueron hijos del Coronel Lorenzo Bustillos Romero. Zoilo, siempre estuvo al lado de su padre o muy cerca de él. Vivió en La hacienda “San Ignacio” cerca de Río Chico, donde murió dejando amplia descendencia. “…El coronel Lorenzo Bustillos lo nombra en el inventario de sus bienes, como mayordomo de una de sus haciendas: Alejandría. Tomó parte activa en las revueltas o movimiento revolucionarios de su tiempo. Era oficial. En cierta oportunidad, comandó una fuerza, tomó la plaza de Río Chico. No se sabe otra cosa..”; Daniel Alfonzo, murió joven en la hacienda “El Sitio”, ubicada en jurisdicción de Río Chico, propiedad de su padre Coronel Lorenzo Bustillos “...Don Ricardo Alfonzo, informó a su hija Mercedes, que su hermano Daniel, tomaba mucho aguardiente y murió a consecuencia de ello. No se sabe si dejó descendencia..”; Petronila Alfonzo vivió en Sabana de Uchire, ya establecido allí su hermano Don Ricardo. En el libro de bautizos de Sabana de Uchire, aparecen bautizados varios de sus hijos. Posteriormente se trasladó a la isla de Margarita y allí dejó descendencia.
(6) Aunque no hemos visto el nombramiento que lo titule como Teniente; hemos tenido en nuestras manos un documento, llamado “Activo y pasivo del finado Sr. Ricardo Alfonzo, según inventario practicado en Sabana de Uchire por su esposa la señora Lucia de Alfonzo y sus hijos Ricardos, Julio y Mercedes Alfonzo Rojas, los días 21, 22 y 23 de junio de 1914” En ese inventario, se dejó constancia que en su escritorio tipo biblioteca, se encontraba encarpetado “Su despacho de Teniente, otorgado por el Mariscal Falcón en 20 de marzo de 1864”    
(7)  Tomo IX Capitulo XIV. Pagina 430 de la historia contemporánea de Venezuela de Francisco Gonzáles Guinan.
(8)   SAUME BARRIOS, Jesús, “Algo de Guanape”, pagina 94, 95, 96 y 97
(9)   Josefa Lucia Celestina, conocida como Mamachia, fue la cuarta hija de Don Cándido Rojas y  Lucia Zerpa, había nacido en Clarines el 19 de mayo de 1852, fue bautizada por el Padre Alemán, siendo sus padrinos dos Juan Bautista Ramírez y Calendaría Álvarez. Murió en Clarines, el 26 de julio 1938 a la edad de 86 años Tanto ella como sus progenitores están enterrados en la iglesia de Clarines, cerca del altar mayor.
(10)En el libro de matrimonios de los archivos de la iglesia parroquial de San Antonio de Clarines, existe la partida de matrimonio de Don Ricardo Alfonzo con Josefa Lucia Rojas, la cual textualmente dice lo siguiente: “En la Parroquia de Clarines, a veintinueve de diciembre de mil ochocientos setenta y cinco, encargado transitoriamente como estoy por el Vº- Cura de Píritu para administrarla durante mi permanencia en ella; y habiendo precedido todos los requisitos civiles, conciliares y canónicos, presencié el matrimonio que contrajo Wenceslao Bustillos, apoderado de Don Ricardo Alfonzo vecino de la Parroquia Sabana de Uchire, con Josefa Lucia Rojas, vecina de este pueblo; siendo testigos D. Galo Santamaría y Petronila Rojas de Santamaría (Fdo) Pedro José Gómez Saa”
(11)MATA BELLORIN, José Calazan: “La Patria Civil, Valores y vivencias” Pág. 24
(12)El General Manuel Monserrate Armas Matos, con su esposa Francisca Álvarez Armas y sus nueve hijos ya se había establecido en Sabana de Uchire cuando Don Ricardo Alfonzo llegó; Pero además de este buen amigo, también lo animaron el uchireño Don Juan Evangelista Arvelaiz, amigo cercano, famoso curandero de la zona del Unare y compañero de armas en la guerra federal, descendiente directo de los fundadores de Uchire; General Zenón Marapacuto, natural de Santa Bárbara, Pedro Luis Osorio, natural de Panapo y quien fuera su ordenanza mientras duró la guerra, Nieves Carmona, los hermanos Agustín, José María y Faustino Tarache, de Murgua, entre otros.
(13)SAUME BARRIOS, Jesús, “Silleta de Cuero”, Pág. 51,52,53,54 y 55
(14)Del matrimonio de Don Ricardo y Lucia Rojas Zerpa, nacieron los siguientes hijos: Ricardo Alfonzo Rojas, nacido el 2 de julio de 1878, fue un investigador y científico experimental. Introdujo los rayos X en Venezuela y la telegrafía sin hilo. Casó en Clarines el 19 de marzo de 1908, con María Enriqueta García Domínguez, hija de don Manuel García Ramírez y Rosaura Domínguez Armas, tuvieron descendencia en: Esther, Ligia, Ricardo Manuel, Eva y Plinio; María Teresa Alfonzo Rojas, casó en Sabana de Uchire con Jesús Domínguez. Tuvieron descendencia en: José Feliz, Consuelo, Juan Bautista y Raúl; Julio Eugenio Alfonzo Rojas: caso en Sabana de Uchire el 3 de mayo de 1919 con Carlota Guzmán Urbina, hija de Don Ángel María Guzmán y Rafaela Urbina. Tuvieron descendencia en Julio Víctor, Rafael Jacobo y Vinicio. Mercedes Corina Alfonzo Rojas, casó en Clarines el 4 de Septiembre de 1918 con Rafael Armas Chacin, hijo de Dionicio Armas Itriago y Antonia Teresa Chacín Espinoza. Tuvieron descendencia en Rafael, nacido en Clarines el 16 de Septiembre de 1919 sus padrinos fueron, de bautismo Ricardo Alfonzo Rojas y Lucia Rojas Zerpa y de confirmación Julio Alfonzo Rojas; Alfredo Julio, bautizado con este nombre y confirmado con el de Alfredo Sixto, nació en Clarines el 6 de agosto de 1921, sus padrinos fueron, de bautismo Pedro Vicente Chacin Gutiérrez y Luisa Delfina Domínguez de Chacín y de confirmación, don Gerardo De los Ríos; Roberto Mario, nacido en Clarines el 17 de abril de 1925. sus padrinos fueron Julio Alfonzo Rojas y Carlota Guzmán de Alfonzo, quienes apoderaron a Don José G. Chacín Bustillos y María Aurelia Chacin Lusinchi y de confirmación Gennis Armas Chacín.  Y  Lourdes Lucia, que nació en Cumaná el 10 de diciembre de 1927, bautizada en caracas el 28 de abril de 1928, sus padrinos fueron: de bautismo Dr. Pedro José Tronconis y Laura Santana de Tronconis; y de confirmación Sra. María Henriqueta. de Alfonzo. Tuvo Mercedes Alfonzo Rojas otra hija llamada Eda Eligia que nació en Clarines en 1920, murió de 28 días de nacida de cólico infantil. Vicenta Alfonzo Rojas, casó en Sabana de Uchire con Tomas Ytriago Sifontes, hijo de Don Manuel Itriago Armas y de Buenaventura Sifontes Pérez, tuvieron la siguiente descendencia: Evelia Rosalía, Ricardo Manuel, Ángel Clemente Julio Celestino y Tomasito Itriago Alfonzo, todos nacidos en Sabana de Uchire.  Lucia Victoria Alfonzo Rojas (Tura), Murió Soltera, no dejo descendencia y Jesús María Alfonzo Rojas , murió de 40 días de nacido.
(15)En mas de una oportunidad Don Ricardo relató que su enfermedad lo hacia sentirse un hombre desgraciado. En una carta dirigida a su hijo Ricardito le decía: “…de mis males bien, o mejor diré casi lo mismo pues mientras dependa de la morfina, no hay salud…   por otro lado, al reverso de una fotografía de Don Ricardo Alfonzo de fecha Marzo de 1897, se puede leer en la letra de su hijo Ricardito lo siguiente: “Que este beso que imprimo hoy en tu frente lo sientas arder eternamente como un recuerdo de tu desgraciado padre..”.   Palabras de mi padre cuando me despedí de él pensando llevar a efecto mi  viaje a Londres. Ricardito
(16)Mercedes Corina Alfonzo Rojas fue quien atendió a Don Ricardo Alfonzo hasta el día de su muerte. En una libreta de apuntes perteneciente a ella, escribió lo siguiente:   Nació papá en la vecina población de Guanape el año de 1831, un año después de la muerte del Libertador, cuando las pasiones políticas alcanzaban su  más alto grado de exaltación, movidas por adversas ambiciones de predominio. Fueron sus padrinos de bautismo Don Rosalino Ron y doña Eustaquia Arvelaiz. Fue su padre Don Vicente Félix Sarria (Español- Canario) y su madre Vicenta Alfonzo. Casó en Clarines con Josefa Lucia Rojas Zerpa e día 29 de diciembre de 1875. Murió en Sabana de Uchire el 8  de junio de 1914, faltando cinco minutos para las siete de la noche. Se hallaban alrededor de su lecho: Su esposa Lucia de Alfonzo; sus hijos: Lucia V., Ricardito, María Teresa, Julio, Ana Vicenta y yo; sus yernos Jesús M. Domínguez y María H. García de Alfonzo, y sus hijos naturales Luis C. Velazquez y María Tarache. Para velarse en capilla fue preparado por Tomas Itriago, Juan Cabeza y yo. Había transcurrido hora y media de haber expirado y conservaba aun la misma temperatura ardiente que en sus últimos dos días de insólita gravedad. Una degeneración rápida del cerebro fue la causa de su muerte. La urna fue construida por Andrés Mata Medina, de Cedro amargo, forrada en pana negra, con ribetes de cinta negra, cordones y borlas negras y chapas metálicas de formas diversas. Tenía las dimensiones siguientes: Longitud media 199 centímetros; anchura media, 43 centímetros y altura 45 centímetros. Su entierro verificose a las 4 de la tarde (30M) del 9 de junio. Su sepultura, con bóveda fue construida por el maestro albañil Pedro Solórzano

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El General Lorenzo Bustillos Romero

  Prócer de la Independencia


Por: Julio José González Chacín

Lorenzo Bustillos Romero
El General de Brigada Lorenzo Bustillos Romero, nació en Guanare, Estado Portuguesa en el año 1.791[1], era hijo del Capitán Manuel Bustillos y Josefa Romero. Prócer de la independencia. Se encuentra enterrado en el Panteón Nacional . Su hoja de servicio durante la Guerra de Independencia abarca 14 años 10 meses y 12 días y su participación en 14 batallas, llegando a alcanzar el grado de Primer Comandante de Infantería, otorgado por el propio Libertador Simón Bolívar el año 1.827. Finalizada la Guerra de Independencia, continua con su ascendente carrera militar y llega al grado de General de Brigada.


La vida del General Lorenzo Bustillo no ha sido valorada en justa medida, es tal vez uno de esos héroes olvidados, poco estudiados y nosotros resumiríamos su importancia en lo siguiente: 
  1. Lo podemos considerar el último oficial que combatió a Españoles en tierras venezolanas al final de la Guerra de Independencia, quedando a cargo de someter a los llamados Facciosos de los Guires quienes al mando del Coronel José Arizábalo y Orovio, fueron el último bastión Español que quedaron asolando algunas zonas de Venezuela.[2] 
  1. Fue uno de los pocos oficiales que toma las armas para defender los ideales del Libertador Simón Bolívar, luego que el 6 de mayo de 1.830 la constituyente reunida en Valencia consumara la separación de Venezuela de La Gran Colombia y que en ese mismo acto se nombrara a José Antonio Páez Presidente de Venezuela, a principios de  Junio de ese mismo año, Bustillos se alzó en armas en Río Chico junto con el General Julián Infante (Orituco) y el Coronel Francisco Vicente Parejo (Cumana).
La familia Bustillos

La familia Bustillos es originaria de la ciudad de Guanare, en el Estado Portuguesa, de allí sale Manuel Bustillos, a principios del siglo XIX hacía la zona de Barlovento, ya casado con Josefa Romero y con varios de sus hijos, nacidos también en Guanare. Tuvo que ser antes del año 1.806, dado que ese año introduce una carta solicitando sean declaradas realengas una porción de tierras comprendidas en los linderos: Norte Riberas del Mar, Este y Sur: Camino de Cúpira, desde el sitio denominado el coco, hasta el río Chupaquire[3], Oste Río Chapaquire, tierras que posteriormente llevarían el nombre de Hacienda Alejandría, en el Archivo de la Academia de Historia podemos localizar el expediente completo levantado a partir de esta solicitud.

Investigaciones que estamos llevando a cabo y que mantenemos aún inconclusas, ubican a Don Manuel Bustillos como descendiente de Francisco de Moctezuma, que a su vez es descendiente del último emperador Azteca Cuaohtemoc, conocido también como Guatimosin.

Pero continuemos con la familia Bustillos Romero que nos ocupa en este momento. Los hijos del matrimonio de Manuel Bustillos con Josefa Romero fueron los siguientes:


La Guerra de independencia sorprende a Manuel Bustillos en la zona de Barlovento, movimiento al cual se suma. Para el año 1.810 era nombrado Capitán de las Milicias Regladas, nombramiento que dice:

Don Fernando VII (…), etc. Por quanto atendiendo a los servicios y méritos de voz, Don Manuel Bustillos, Justicia  Mayor del Valle de Cúpira, he venido en conceder, el grado de Capitán de Milicias Regladas con agregación al Batallón de los Patriotas de Venezuela, uso de su uniforme y goze del fuero militar que corresponde a este cuerpo. Por tanto mando a los Capitanes, Generales, Gobernadores de las armas.

Dado en el Palacio de la Suprema Junta de Gobierno de Caracas a siete de Noviembre de 1.810. En el R.I.
Don Fernando VII.
Por la Junta Suprema de Venezuela:
Martín Tovar y Ponte, Presidente. Isidoro Antonio López, Vc. Presidente. Lino de Clemente, VL. Secretario del Despacho de Guerra.
Caracas 8 de Noviembre de 1.810. Cúmplase lo que S.A. manda, tómese razón de este RI nombramiento en el tal. de cuentas y oficinas generales de Real Hacienda de este Capitán. Franco de Berrío. Tomóse razón en el tal. de cuentas. Caracas. Noviembre 14 de 1.810, José Joaquín de Yarza.[8]


Real Provisión de fecha 28 de noviembre
 de 1.816, solicitando le sean devueltos
los bienes de Manuel Bustillos a
su esposa Josefa Romero. 
El año de 1.813 y raíz de la caída de la Primera República fue apresado y trasladado a la ciudad de Barcelona en donde fue ejecutado, todos sus bienes fueron embargados. Posteriormente su esposa reclama la devolución de los bienes y es así como el año 1.816, por Real Provisión de fecha 28 de Noviembre del año 1.816, de la Real Audiencia de Caracas[9], se ordena al Teniente de Justicia Mayor del pueblo de Cúpira devolverle los bienes que le embargaron a su marido Don Manuel Bustillo. Creemos que las ordenes de esta real provisión no se llevaron a cabo, puesto que Lorenzo Bustillos indica en su testamento “Declaro que aunque los bienes de mi difunto padre eran cuantiosos, nada heredé por haberlos confiscado y rematado el gobierno Español, por tener el pecado de haber sido patriota en la guerra de independencia.”[10]

Los descendientes del General Lorenzo Bustillos:

Lorenzo Bustillos de civil.
En cuanto al General Lorenzo Bustillos Romero, sabemos por su testamento que contrajo matrimonio dos veces, en primeras nupcias casa con Joaquina Iriza, que a su vez era viuda del Doctor Cristóbal Carboné, matrimonio del cual no hubo descendientes y de quien Joaquina heredó una considerable cantidad de bienes. Los descendientes de este matrimonio fueron:

Joaquina Iriza fallece de manera accidental en la población de Guanape en el año 1.838, mientras se encontraba visitando a su hija Modesta, a la sazón casada con Vicente Dámaso De Armas Madurera, hijo de Don Calisto Vicente De Armas Cañas, también prócer de la independencia. Según se deduce de su testamento, las relaciones entre Vicente Dámaso y su suegro no eran de las  mejores, al parecer la conducta y los negocios emprendidos por el yerno no eran del agrado del General Lorenzo Bustillos, muy a pesar de sus constantes ayudas económicas. [12]

Posteriormente, transcurridos 6 años, contrae un segundo matrimonio, el 29 de septiembre de 1.844, con María de lasMercedes Álvarez, con los descendientes: 

El General Bustillos tuvo muchísimos hijos fuera del matrimonio en diferentes mujeres, de los cuales no hemos logrado obtener mayores datos, se dice que son mas de 50 hijos. Sólo tenemos referencias del hijo que tuvo con Carolina Ron Diez, el igualmente General Lorenzo Guevara Ron, que fue reconocido como propio por el luego esposo de Carolina el Comandante Lorenzo Guevara. De este General descienden el famoso José Tomas Funes y el periodista, escritor y moderador de TV: Carlos Rángel Guevara.

Su carrera Militar:

Es así como Lorenzo Bustillos Romero, en el año 1.813 con 22 años de edad y luego que su padre fuese llevado al patíbulo, ingresa a las filas del ejército Libertador, tomando parte, ese año, en la Batalla de los Horcones (22 de julio de 1.813), acción que fue ganada por los patriotas al mando de José Félix Ribas y Jacinto Lara, a los realistas mandados por el comandante Francisco Oberto, quien se movió a este lugar y escogió posiciones para esperar la columna de Ribas. Fue un ataque rápido y decidido, que lo hizo dueño de la artillería y obtuvo un poco más de 500 hombres. Un completo triunfo sobre el enemigo que eran casi el doble, quedando en su poder todo el material médico de transporte y más de 300 prisioneros.
Para el 31 de Julio de 1.813 lo encontramos en la batalla de Taguanes, bajo el mando de Simón Bolívar con 1.500 patriotas y el grupo realista comandado por el Coronel Julián Izquierdo 1.200 , este último muere en la batalla. En esa lucha por la libertad, valientes de ambos bandos después de 6 horas de combate derramaron su sangre para cerrar con laureles de gloria la “Campaña Admirable” que desde la frontera colombiana meses antes había emprendido Simón Bolívar. Allí Bolívar con su genio y con su espada fue protagonista de la batalla más importante que tuvo lugar en tierras de Cojedes, logrando mediante este triunfo que el 14 de octubre de ese mismo año (1.813) le dieran el titulo de Libertador de Venezuela. Quien mejor que el propio Simón Bolívar para narrar los hechos que allí acontecieron en ese histórico día de julio:

"El 31, bien temprano me puse en marcha y a las dos horas de jornada recibí aviso del combate de nuestra descubierta, en que me dice que el enemigo, en numero de mas de mil hombres, venia al encuentro y que se hallaba al frente de él en la sabanas de Los Pegones.
Forcé mis marchas y cuando llegue allí, el enemigo, acobardado con la sola presencia de nuestros cazadores, se retiraba. Di orden para que lo persiguiesen nuestra caballería, que inmediatamente obedeció y cargó sobre él; pero cuando llego a la sabana de los Taguanes, lo hallo formando en batalla y fue preciso que guardándose a la infantería; llego esta, dispuse el campo y viendo que el enemigo marchaba sobre nosotros, determiné irlo a recibir, ordene marcharse de frente la infantería y que la caballería, que formaba mi ala derecha, fuese a contarlo por la espalda en la grande llanura en que se presentó la acción. Entonces la intrepidez de nuestras tropas produjo en las españolas el pavor, inmediatamente emprendieron su retirada ordenada y la sostuvieron por espacio de seis horas hasta que viendo que nuestra caballería casi lo cortaba, se introdujo el desorden, empezó la disolución, y a las dos horas de persecución ya teníamos en nuestro poder a mas de doscientos prisioneros, porción de fusiles, cartucheras, pertrechos, que dejaban en el campo. Toda la tarde duró la acción, en que murieron muchos españoles, entre ellos seis de sus mejores oficiales, uno de estos el comandante Izquierdo; perdieron toda su infantería, que quedó dispersa por los bosques, o prisioneros, o pasado a nosotros pidiendo asegurar que no escapo ningún infante.
De este modo he destruido los miserables estos que mantenían el poder tirano de los españoles en la Provincia de Caracas, siendo mucho de extrañar que no hubiésemos tenido por nuestra parte otra perdida que la herida leve de un soldado..."[19]

Simón Bolívar.

Para finales del mismo año, el 5 de Diciembre de 1.813, participa en la Batalla de Araure, comandada por Simón Bolívar y que comenzó al amanecer, con una duración de seis horas aproximadamente. Se llevó a cabo en la ciudad de Araure, en el estado Portuguesa. Los ejércitos españoles de Apure y Coro se habían logrado reunir en la pequeña ciudad portugueseña de Araure y amenazaban el occidente de la república e inmediatamente a la ciudad de San Carlos. Al finalizar la batalla quedaron en el campo enemigo 500 muertos, entre 300 y 800 prisioneros que fueron pasados por las armas, 10 cañones, 1000 fusiles, 6 sacos de plata y 5 banderas. Una de ellas, el orgulloso estandarte de Numancia, fue entregado por Bolívar al Batallón Sin Nombre, comandado por Florencio Palacios, bautizándole con el título de “Vencedor de Araure”. La batalla fue decisiva al acabar con las pretensiones de los españoles de marchar a Valencia vía San Carlos y en vez de ello se vieron obligados a volver a sus posiciones originales, Yáñez a Apure y Ceballos a Coro.

Bolívar en reconocimiento de la valiosa acción del Sin nombre expresó: “Vuestro valor ha ganado ayer en el campo de batalla, un nombre para vuestro cuerpo, y aún en medio del fuego, cuando os vi triunfar, le proclamé del Batallón Vencedor de Araure. Habéis quitado al enemigo banderas que en un momento fueron victoriosas; se ha ganado la famosa llamada invencible de Numancia”[20]. Bolívar encargó la persecución de los restos españoles a Urdaneta y volvió a Caracas.

Ascendido a Sargento en el año 1.814, participa ese mismo año en la batalla de Ospino (Barinas, 02-02-1.814), batalla que a pesar de que no fue de gran magnitud, tuvo sin embargo mucha importancia para la Revolución, porque en él murió de un balazo uno de los militares realistas más activos y valientes, Jefe de Caballería apureña, muy conocedor de los llanos Don José Antonio Yánez. Un combate sangriento se empeñó entre ambos cuerpos; pero al cabo de una hora fue derrotado completamente el enemigo, con pérdida de la mayor parte de su gente, y entre ellos el mismo Yánez.

Para el 16 de Octubre de 1.814, se encuentra en las cercanías de Cumaná, y participa en la histórica Batalla de El Salado. En la misma el jefe realista José Tomás Boves derrotó al general patriota Manuel Carlos Piar, quien pudo huir hacia Maturín en compañía de los pocos soldados, hombres y mujeres que sobrevivieron a la gran matanza a la cual fue sometida la población de Cumaná, la cual quedó bajo el dominio realista hasta l821. Boves arribó por mar a las costas cumanesas el 15 de octubre, donde sólo encontró una débil resistencia comandada por Piar con escasos hombres, quienes impidieron la entrada del caudillo a la ciudad durante un día de combate en la batalla de El Salado, llamada así por el sitio donde se escenificó. Pero la superioridad del ejército realista venció el valor de los revolucionarios, y el día 16 Boves inició su genocidio en el espacio cumanés con varios centenares de víctimas entre quienes cayeron Pedro Avendaño, Vicente de Sucre, Baltasar de la Cova, Domingo Pantaleón García, Carlos Malaret, y las hermanas Rosa y Carmen Merci.

Conocido por sus valerosas actuaciones al lado del Libertador y de Piar, el General oriental José Tadeo Monagas lo incorporó a su ejercito en el año 1.815. Ese año, bajo el mando del propio Monagas, Bustillos tomó parte en las batallas que se libraron en el oriente del país: El Chaparro (14 de Febrero) y San Diego de Cabrutica (5 y 15 de Marzo), Cachipo, San Diego, el Guapo (A las órdenes de Bermudez) y Peña Negra.

Retirado de la actividad militar y dedicado a las actividades agrícolas en su hacienda Valparaíso en Panapo, población cercana a Cúpira, Bustillos empuñó nuevamente las armas en 1.821 y se unió al General José Francisco Bermúdez en la batalla de El Guapo, donde el 8 de mayo derrotaron a los realistas y ocuparon el pueblo. Ascendido a Capitán, se retiró nuevamente a su hacienda.

A principios de 1.827 fue llamado por Bolívar para que se incorporara al ejercito, siendo ascendido por el mismo a Primer Comandante Efectivo de Infantería, designándolo Comandante de Río Chico.

Los Facciosos de los Güires

Una vez finalizada la Batalla de Carabobo en 1.821, unas partidas del Ejercito Realista que habían sido vencidas, siguieron en armas por las montañas de Tamanaco, Macaira, Lezama y los Güires, que se mantuvieron obrando por su cuenta desde ese año, y fueron conocidos como los Facciosos de Los Güires o “Facciosos de la Costa de Barlovento” y estaban repartidas en varias bandas armadas hasta el año 1.827 cuando el Teniente Coronel José Arizábalo y Orovio[21] toma la decisión de organizarlas. Reunidas al fin todas las partidas,  Arizábalo coloca al frente a los jefes Juan Celestino Centeno,  Inocencio Rodríguez y  Doroteo Herrera.

Entre tanto, Lorenzo Bustillos a finales de ese año 1.827 solicita letras de retiro, sin embargo el General José Antonio Páez  no aceptó tal solicitud, por considerarlo uno de los militares claves en la lucha contra los facciosos de los Güires, y además de nombrarlo corregidor del Cantón de Río Chico, lo comisionó para reducir al guerrillero realista Teniente Coronel José Antonio Arizabalo, quién capituló ante Bustillos en la Boca del río Arauca el 18 de Agosto de 1.829. En esa oportunidad Bustillos aprobó el convenio de 9 artículos que le presentó Arizabalo para rendirse. Posteriormente dicho tratado fue ratificado por Páez en Ortiz, Estado Guarico el 4 de septiembre de ese año, convirtiéndose así Bustillos, en el último militar que combatió y derrotó a los realistas en territorio venezolano.

Alzamientos contra Páez

Para el año 1.828, viendo el camino que se estaba siguiendo en Venezuela desde el año 1.826 con el movimiento separatista de La Cosiata, con las intenciones de desconocer a Simón Bolívar como Jefe supremo de la Gran Colombia, le envía desde la zona de Guanape la siguiente carta, que además aparece firmada por Vicente Ferrer de Armas Cañas, nativo del pueblo de Guanape e hijo del fundador de ese pueblo Vicente María de Armas:

Del comandante y oficiales de la columna de operaciones de Barlovento.
A S. E. el Gefe Superior: Simón Bolívar
Excmo. Sr.
El comandante de la columna de operaciones contra los facciosos de la costa de Barlovento y oficiales, á V. E. sincera y respetuosamente manifiestan: que se hayan en la persecución de los facciosos que perturban la tranquilidad de este departamento:
  • que animados siempre del deseo de su destrucción, han visto con indiferencia lo penoso de una guerra tártara, el abandono de sus propios intereses, y las privaciones de toda especie, solo por la salud de la patria.
  • que ansiosos de la lisonjera esperanza de terminar estos males que afligen nuestro suelo no han tenido dificultades que no hayan intentado vencer para conseguirlo; cuando ha llegado á sus manos el papel titulado el Voto de Venezuela,
  • que en parte Excmo. Sr. ha hecho desmayar nuestro ardor patriótico. Porque ¿cual seria el triunfo que consiguieran, sí el desorden toma posesión de sus trabajos?

Bien conocido es, Excmo. Sr., que la perversidad de algunos quiere envolver la nación en nuevas disensiones, y esperan solo el resultado de la gran convención nacional para descararse, según el espíritu del partido que indican.
Las milicias que componen esta columna, bien sabe V. E. son formadas de la parte mas laboriosa de la república; ¿y verán con indiferencia que después de tantos años de una continua guerra, se convierta el descanso que esperan en peores y mas penosas fatigas? Por que ¿Que sucederá, si la integridad nacional se separa?. Ellos pues coincidiendo en sí, y en todas sus partes con los cuerpos militares que hasta ahora se han pronunciado, particularmente con las ideas del batallón Cívico de Caracas, expresan que sostendrán con el mismo carácter de aquellos, la integridad nacional, y que V. E. recomiende que la columna que actualmente obra contra los facciosos de Barlovento se pronuncia, que S. E. el Libertador Presidente reasuma en sí el poder supremo de la nación, y conserve su integridad, hasta que la república libre de sus enemigos, se halle en perfecta paz. Esta es la opinión de Barlovento, y particularmente de los oficiales que suscriben, y que indica á V. E. para que esté al cabo de ella.

Río de Guanape, Marzo 23 de 1.828.

Firmado: Excmo. Señor: El Primer Comandante de Ejército, y Comandante de la columna de operaciones contra los facciosos de la costa de Barlovento, Lorenzo Bustillos. El Capitán de Granaderos, Eusebio Gómez. El Capitán de Cazadores, José Francisco Carache. El Capitán de la Segunda, Pedro Escalera. El Capitán de la Tercera, José A. García. El Capitán de la Cuarta, Pedro Carma. El Teniente y Ayudante del Cuerpo, José Freytes. EI Teniente Primero, José María Falcón. El Teniente, J. J. Escovar. El Teniente, Miguel Acevedo. El Subteniente, Alejandro Calzadilla. El Subteniente, Juan de la Paz Guacaron. El Subteniente, Vicente F. de Armas. El Subteniente, Isidoro Fernández.[22]

En ese misma tónica, y ante los pronunciamientos de los diferentes pueblos y ciudades apoyando la designación del Libertador Simón Bolívar como Jefe Supremo, Lorenzo Bustillos, conjuntamente con representantes de los poderes del pueblo de Río Chico y otras personalidades del mismo, el 14 de agosto de 1.828 lanzan la siguiente proclama:

En la villa de la Merced de Rió chico, á 14 de agosto de 1828, reunidos en cabildo extraordinario á virtud de citacion, los señores que lo componen, á saber: alcalde primero José Miguel Machado y segundo interino José Hernández Cabrices, por ausencia del propietario Manuel Ruiz. y municipales Antonio María Requena, Antonio Díaz, Lorenzo Romero, y sindico municipal interino Ascensión Guerra, sin la concurrencia del propietario Pedro Chasin, dispuso el cuerpo municipal se citase al señor comandante de armas Lorenzo Bustillos, y demás vecinos y padres de familia de esta villa, con el fin de que cada uno manifieste tu opinión acerca de la continuación del mando supremo en el Libertador Presidente, Simón Bolívar, y habiéndose así reunido el expresado señor comandante y varios padres de familia de los mas respetables de esta villa, se les impuso por el cuerpo municipal del objeto de esta concurrencia, haciéndoseles presente haber llegado á manos del cuerpo municipal los pronunciamientos de Bogotá y Venezuela, en que le dan al Libertador Presidente, Simón Bolívar, la investidura de gefe supremo, para la conservación de la república en las criticas circunstancias en que ella se ha visto, y unánimemente se acordó:
  • Que desde luego consignan su suerte en aquel héroe que tantas veces ha acreditado su constancia, sabiduría y su amor á la libertad rompiendo las cadenas de los pueblos oprimidos por la tiranía española y que hoy forman la nación colombiana, para que organizando todos los ramos, proporcione la prosperidad que deseamos, terminen todos los males que nos han agitado, y renazca la paz y la tranquilidad ; que el Libertador Presidente como gefe supremo y como creador de esta misma república, es el genio capaz de conseguirnos estos bienes, por haberlo acreditado en otros tiempos mas calamitosos, y que reuniendo la confianza de esta corporación, y de estos habitantes por un deber de gratitud, y por la conservación de su existencia política, se ponen bajo sus auspicios.
  • Que de esta acta se pase copia legalizada al señor intendente del departamento de Venezuela, para que se sirva transmitirla á S. E. el gefe superior. Con lo que se concluyó y firman los señores municipales y demás concurrentes, junto conmigo

El secretario de que certifico: José Miguel Machado. Antonio Hernández. Antonio María Requena. Antonio Díaz. Lorenzo Romero. Ascensión Guerrero. José F. Alvarado, administrador. El primer comandante del circuito, Lorenzo Bustillos. El coronel, Ramón Machado. El alcalde primero parroquial, Manuel A. Gonzales, El alcalde segundo parroquial, Francisco Rodríguez. El padre de menores, José González. Pedro José Abello. Luís López. Juan Manrique. Manuel Medina. Francisco Mata. José Torres. José Melo. Manuel Álvarez. José Fraile. Miguel Vigas. Capitán de Milicias regladas del batallón de Cumaná, Nicolás del Valle. Miguel José Rodríguez. José María Rengifo. Vicente Guio. Andrés Díaz. Francisco Gonzales Álvarez. Modesto Córdoba. José Vicente Guevara. Pedro Gomez. Dionicio Tadiso. Bernardo Bermúdez. Juan Nepomuceno Triaso, secretario.[23]

Al parecer el General José Antonio Páez  desconocía el contenido de las anteriores comunicaciones, y es así como el 22 de Enero de 1.829, siendo Jefe Superior Civil y Militar de Venezuela, le nombró Corregidor del Cantón de Río Chico y dice su nombramiento:

En nombre de la República, ordeno y mando a todos los Tribunales, jueces y empleados de ella, tengan al expresado General Lorenzo Bustillos por tal corregidor del Cantón de Río Chico, El Guapo, Tacarigua de Mamporal, Cúpira, Tacarigua de la Laguna, Machurucuto, Sabana de Uchire, Boca de Uchire y Capaya, pudiendo usted nombrar en ellas sus Corregidores que dispone el reglamento, y sus moradores le obedezcan, acaten y respeten como Magistrado, cumpliendo sus ordenes y disposiciones.[24]

General José Antonio Páez.
Jefe Superior Civil y Militar de Venezuela


Sin embargo, a pesar de este nombramiento, luego que el 6 de mayo de 1.830 la constituyente reunida en Valencia consumara la separación de Venezuela de La Gran Colombia y que en ese mismo acto se nombrara a José Antonio Páez Presidente de Venezuela, a principios de  Junio de ese mismo año, Lorenzo Bustillos se alzó en armas en Río Chico junto con el General Julián Infante (Orituco) y el Coronel Francisco Vicente Parejo (Cumana), su proclama era restablecer la integridad de Colombia y el reconocimiento de la autoridad suprema del Libertador Simón Bolívar.

Páez  había manifestado su voluntad de someter su espada, su lanza y sus triunfos militares a la disposición pacificadora que, de un modo u otro, opera en aquel instante ante los hechos insurreccionales de Orituco y Río Chico, cuyos jefes, Julián  Infante y Lorenzo Bustillos, decían defender la integridad de la Gran Colombia y la gloria de Bolívar. No obstante, el movimiento insurreccional fue derrotado por el ejercito del General José Tadeo Monagas, quien firmo un tratado de paz el 20 de junio de 1.830 con Parejo y Bustillos, condicionado al apoyo de gastos de guerra, amnistía, respeto por los bienes de los comprometidos y empleo de los funcionarios. Es entonces, cuando Páez, el 23 de Junio de 1.830 efectúa la siguiente proclama:

JOSE ANTONIO PAEZ

GEFE DEL ESTADO DE VENEZUELA.

A los Venezolanos

COMPATRIOTAS: Venezuela se hizo libre e independiente por su propia voluntad: La Nueva Granada ha reconocido la justicia de nuestros votos, y el General Simón Bolívar de el territorio de Colombia. El Congreso de Venezuela establece por leyes inmutables nuestros derechos y deberes, el ejercito es el primer apoyo de la soberanía nacional y la opinión nos ilumina como la antorcha del bien.

Entretanto, la malignidad sorprende algunos incautos para contrariar el querer de todos y privarnos de tan preciosos dones. ¡Desgraciados! El Congreso, el Pueblo, y el Gobierno forman una sola potencia para sostener la libertad y el orden.

PUEBLOS DE RÍOCHICO, CHAGUARAMAS Y ORITUCO: Un día de esclavitud es un siglo de dolor. ¿Qué defienden vuestros opresores? ¿La autoridad del General Bolívar? Ninguna tiene ya. ¿La integridad del antiguo territorio? Está disuelta por voluntad de los Venezolanos, y Granadinos, y toca a los representantes del pueblo hacer lo que convenga a los intereses comunes.

VENEZOLANOS: Permaneced tranquilos, los tres cantones cuyo reposo es alterado han sido oprimidos por sus comandantes militares, ellos y sus cómplices serán castigados si no se acogen a la clemencia del gobierno.

SOLDADOS: Marchad a destruir a los que se atreven a insultaros: acordaos  de que vais a pelear con vuestros hermanos para que compadezcáis al rendido.

Cuartel general en Caracas a 23 de Junio de 1.830
José Antonio Páez[25]

Posteriormente en agosto del mismo año, lanza la siguiente proclama:

Conciudadanos: en 23 de junio os ofrecí que la tranquilidad sería restaurada en Ríochico, Orituco y Chaguarama; porque el Congreso, el Pueblo y el Gobierno son una sola potencia para sostener la libertad y el orden. La prudencia de su Señoría el general José Tadeo Monagas, la actividad de S. E. el general José Francisco Bermúdez, el denuedo de otros muchos jefes y el celo de los ciudadanos armados con este santo objeto, cumplieron la patriótica misión. La libertad y el orden están restablecidos, y de un extremo a otro de Venezuela inclinamos todos la frente ante la soberanía nacional. Cesaron ya los amagos exteriores y las turbaciones internas.[26]

Luego de la muerte de Bolívar el 17 de Diciembre de 1.830, Bustillos volvió a levantarse en armas contra el gobierno de Páez por considerar que este había traicionado los ideales integracionistas del Libertador, esta vez en una conspiración comandada por el General José Tadeo Monagas. Dejemos que sea el propio José Antonio Páez que nos comente estos sucesos:

Así a todos sorprendió que en 15 de Enero de este año alzara el estandarte de rebelión y proclamara el restablecimiento de Colombia en las provincias de Cumana, Barcelona, Margarita, y en los cantones de Río Chico, Orituco, Chaguaramas, Caucagua y otros puntos de la provincia de Caracas. En la ciudad de Aragua de Barcelona se redactó el acta del pronunciamiento, cuyos artículos principales eran: que se restableciera la República de Colombia, pues Venezuela no podía existir como estado soberano e independiente por falta de elementos para su conservación y estabilidad, que la última Constitución atacaba a la religión en sus principios (…). La asamblea resolvió que se desconociera al gobierno de Venezuela, su constitución y leyes, que se proclamara la integridad de la Republica de Colombia y se invitara al General Monagas a proteger el pronunciamiento.”[27]

Bustillos se mantiene en armas durante varios meses, desde el 15 de enero y hasta junio de 1.831. Una nota curiosa es que el primer enviado a parlamentar con los insurrectos por parte del José Antonio Páez fue General Santiago Mariño, quien previa una reunión en las márgenes del río Unare, lo que acuerda con ellos es la creación de un Estado independiente en el oriente, que llevaría el nombre de Colombia y que estaría integrado por las provincias de Cumaná, Margarita y Guayana. Asimismo, propugna la implantación de una confederación para la cual invita a las demás provincias de Venezuela, así como a las de la antigua Gran Colombia que así lo quisieran, a formar parte de ella y donde Mariño sería el presidente y José Tadeo Monagas el Vicepresidente.

En mayo de 1.831, se reúne una junta de 150 vecinos de la ciudad de Barcelona, para investir provisionalmente con el cargo de gobernador en jefe del Estado de Oriente al general Santiago Mariño y al general José Tadeo Monagas como segundo jefe provisional hasta la instalación del primer congreso que se reuniría posteriormente.. Tuvo entonces que encargarse personalmente el General Páez de este asunto y es así como convoca a una reunión en Valle de la Pascua, entre el y José Tadeo Monagas, logrando impedir el intento separatista oriental, al negociar con los hermanos Monagas y convencerlos de deponer las armas y someterse a la autoridad central. En tal sentido, el 23 de junio de 1.831 un indulto decretado desde Valle de la Pascua, ofrece las garantías necesarias a los Monagas y a las demás personas comprometidas en la acción separatista. En el anexo Nro. I se puede leer el convenio.

Por su parte, Lorenzo Bustillos se retira una vez más a la vida privada, a continuar con sus labores agrícolas en sus haciendas de Valparaíso y Alejandría.[28]

En octubre de 1.833 solicita la incorporación al “ejercito como Primer Comandante Efectivo y se le otorgaran letras de licencia temporal indefinida con goce de la tercera parte del sueldo”. Sin embargo, no sería sino en septiembre del año siguiente, cuando el General Carlos Soublette aprobara su solicitud.

En junio de 1.835, al estallar la revolución de las reformas, Bustillos se declaró no reformista y, al mando de 300 hombres, apoyó al ejercito de Páez, atacando y derrotando al General Pedro Carujo, uno de los jefes de la revolución en batallas en agosto de ese año en Barcelona y Píritu, debilitándole sus tropas y haciéndolos retirarse hacia el centro, donde finalmente cayó vencido por el propio Páez en Diciembre de ese año.

En 1846 es acusado de ser el jefe de los insurrectos de tendencia liberal, encabezados por Pedro Vicente Aguado y los hermanos Juan Bautista y Manuel Echeandía Frías, que alteró el orden público en Barlovento.[29] Esta sublevación es rápidamente dominada y ya para el 6 de febrero del mismo año Lorenzo Bustillos fue encarcelado, tal como se puede leer de una nota en el periódico Monaguista “El Centinela de La Patria”, del 12 de Febrero de 1.847, que nos dice: “Se sabe que el Juez de primera instancia de Río Chico libró auto de prisión contra Bustillos, quién ya está en la cárcel.” Al parecer Bustillos salió bien librado de este asunto, ya que podemos notar que continuó luego con su cargo en la misma zona.

Entre 1.847 y 1.853 fue Comandante del batallón Segundo de Reserva del Cantón de Río Chico, siendo ascendido en 1.854, por el Presidente de la Republica General José Gregorio Monagas, a Coronel Efectivo de Infantería. No obstante solicitó nuevamente letras de retiro, las cuales les fueron negadas por Monagas, residenciándose entonces en Píritu, donde se dedicó al comercio. El nombramiento del General Monagas dice:

El General José Gregorio Monagas, General en Jefe y presidente de la República, con fecha 17 de mayo de 1.854, atendiendo al merito y servicios del Primer Comandante de Infantería Lorenzo Bustillos, he venido, conforme a la atribución 10 del art. 117 de la constitución y de acuerdo y consentimiento del Senado ascender al empleo de CORONEL  efectivo de la misma rama.
Por lo tanto al Jefe a quien corresponda lo pondrá en posesión del referido empleo de CORONEL efectivo de Infantería, guardándole y haciéndole guardar los fueros y honores que le competen, y se tomará razón de este despacho en las oficinas de Hacienda respectivas, paro los efectos legales
Dado y firmado de mi mano y refrendado por el Secretario General de Estado en los Despachos de Guerra y Marina, en Caracas el 15 de mayo de 1.854, año 25 de la Ley, 44 de la Independencia, firmado:

General José Gregorio Monagas
Por S.E. El Secretario de Guerra y Marina
Muñoz Tebar[30]

Al iniciarse la Guerra Federal en 1.859, fue ascendido a General de Brigada por el General Juan Antonio Sotillo, quien lo envió a combatir en las filas del ejercito Federalista en el centro del país. El documento de ascenso dice:

Atendiendo al merito del Coronel Lorenzo Bustillos, he venido, en una de las facultades que me ha conferido los pueblo de Venezuela para su organización política bajo el sistema federativo en ascender a GENERAL DE BRIGADA efectivo con destino al ejercito del centro. Por lo tanto al jefe a quien corresponda lo pondrá en posesión de su empleo guardándole y haciéndole guardar los honores que son prerrogativas de su grado, y tomar razón de este despacho en las oficinas respectivas.

Cuartel General de Urica, 15 de Septiembre de 1.859
El General en Jefe de su puño y letra
Juan V. Sotillo.[31]

Herido en combate, regresó a la Guaira en 1.860, donde había fijado residencia luego de establecer un negocio de importación y exportación. En junio de ese año registró en esa población su testamento a los 69 años de edad.

Declarado Prócer de la Independencia, por la Junta Calificadora de Próceres en el año 1.869, sus restos fueron trasladados a Caracas y sepultados en el Panteón Nacional el 17 de Febrero de 1.877.

Tumba de Lorenzo Bustillos en el Panteón Nacional


ANEXOS


ANEXO I

Decreto de 6 de Julio indultando a los insurrectos de Río Chico.[32]

El Congreso constituyente de Venezuela, habiendo visto el convenio celebrado en Unare el 20 del presente mes por el honorable General José Tadeo Monagas por una parte, como encargado por el supremo Gobierno de pacificar algunos pueblos en que se ha alterado el orden, y por otra el Coronel Francisco Vicente Parejo y el Comandante Lorenzo Bustillos; y deseando el Congreso dar un testimonio de los sentimientos de humanidad que le animan en favor de aquellos que por error se han extraviado de sus deberes para con la patria, ha venido en decretar y decreta lo siguiente:

Art. 1°. Se aprueba el artículo 1º del expresado convenio, y también el 2º en cuanto a garantizar las personas y propiedades; pero no en lo que respecta á los empleos, ó destinos civiles y militares. Se conservan sin embargo a los militares los grados que tenían antes del movimiento, sean ó no efectivos.

Art. 2°. Asimismo se aprueban los artículos 3º y 4º.

Art. 3º. Se aprueba igualmente el artículo 5°, bien entendido que los que quieran acogerse á este indulto, se presentarán á las autoridades competentes dentro de ocho días, contados desde la publicación de este decreto en las cabeceras de los cantones respectivos.

Art. 4°. Se niegan los artículos 6º 8º y 9º en todas sus partes.

Art. 5°. Comuníquese al Poder Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en Valencia á 29 de Jun. de 1830, 20º y 1º

 El P. Andrés Narrarte.—El Sº Manuel Muñoz. — El Sº Rafael Acevedo.

Valencia Jul. 6 de 1830.—Comuníquese para su cumplimiento por el Sº. respectivo.

El jefe del Eº José A. Paez . - Por S. E. el jefe del Eº  - El Sº. de Eº en los DD. de Gª y Mª Francisco Carabaño.

ANEXO II

CONVENIO CITADO EN EL ANTERIOR DECRETO.

José Tadeo Monadas, general de división de los ejércitos de la República, comisionado por el honorable Congreso de Venezuela para transigir, de un modo prudente y amistoso, las disensiones políticas que desgraciadamente han tenido lugar en el circuito de Río Chico y otros puntos, desde el 30 del mes próximo pasado; y hallándose presentes los Sres. coronel Francisco Vicente Parejo, y comandante Lorenzo Bustillos, acordaron entre sí los artículos siguientes.


Art. 1º. Que en virtud de las justas observaciones del Sr. general Monagos, y satisfechos de la buena fe que ha presentado por divisa en los tratados que celebramos, nos sometemos decorosamente al gobierno de Venezuela, de quien por uno de tantos accidentes de la política, nos habíamos sustraído, siendo el mas poderoso de ellos la creencia, en que nos hallábamos de que existía el Congreso constituyente de Bogotá.

Art. 2º. Que de ninguna manera sea perseguido ni molestado ninguno de los individuos que directa ni indirectamente hayan tomado parte con nosotros en estos últimos días, gozando de iguales garantías en sus bienes respectivos; y que los que se hallaban empleados al acto del movimiento, queden en sus propios destinos.

Art. 3º. Que siempre que alguna de las personas, de quienes habla el artículo anterior, quiera salir fuera del territorio de Venezuela, se le conceda libre y seguro pasaporte para el punto donde lo exija.

Art. 4º. Que la amnistía de que hablan los dos artículos precedentes, sea asegurada solemnemente por un decreto especial del Congreso de Venezuela, para que de este modo se eviten los temores, que puedan abrigar algunas de las personas comprometidas en el presente negocio.

Art. 5º. También quedarán indultados todos aquellos que desde esta fecha, hasta la resolución del Congreso, se presentaren á tomar parte con los moradores de Río Chico.

Art. 6º. Que siendo una de las aspiraciones de los habitantes del circuito de Río Chico, la habilitación de aquel puerto, porque con ella creen conseguir el mayor incremento y bienestar, y porque también su situación local lo demanda encarecidamente, se expida el competente decreto al efecto.

Art. 7º. Que á fin de evitar la efusión de sangre entre hermanos que han luchado veinte años ha por una misma causa, se dirijan por la posta, sin perder momento, las comunicaciones correspondientes al Sr. general Julián Infante, como jefe de la fuerza armada en favor del pronunciamiento de Río Chico; debiendo el Sr. general Monagas por su parte noticiarlo también al jefe mas avanzado del circuito, á efecto de que no se dé ningún paso hostil.

Art. 8º. Que cuantos gastos se hayan ocasionado desde el 30 del mes pasado, que tuvo lugar el movimiento de Río Chico, sean abonados por cuenta del Estado.

Art. 9º. Que habiendo sido despachados dos buques á colonias en solicitud de elementos de guerra, y habiendo también convenido con sus respectivos dueños en ciertas condiciones, se cumplan estas en los términos que fueron pactadas.

Art. 10º. Que á efecto de que los presentes tratados sean cumplidos fiel y exactamente, se dirijan con la recomendación correspondiente, á la mayor brevedad posible, al Congreso constituyente de Venezuela.

Art. 11º. Aunque no dudamos absolutamente que el Gobierno cumpla con la mayor religiosidad por el Sr. general José Tadeo Monagos, y á cuya buena fe únicamente nos hubiéramos sometido, el circuito de Río Chico y los jefes que lo mandan, esperan de este jefe todo su interés y conato á la adquisición de los ofrecimientos, que quedan expresados; protestando que por nuestra parte no se quebrantarán en lo mas pequeño, y para lo cual firmamos dos de un tenor en el cuartel general á las márgenes del río Unare á los 20 dias del mes de Junio de 1830—20º y 1º de la libertad.

José Tadeo Monagas. — Francisco Vicente Parejo. — Lorenzo Bustillos.—

El coronel secretario Francisco Mejía. — L. Bustillos. — Es copia, Parejo.—Es copia, Carabaño.

 Nota general: Como todas las publicaciones en este blog, la mayoría de las personas mencionadas en el texto tienen enlace con el árbol familiar en donde pueden ver sus descendientes, siempre y cuando tengamos registros de ellos.

Agradecemos al General Rafael Damiani Bustillos por su colaboración en la elaboración del presente texto.




NOTAS AL PIE.

[1] En su testamento, otorgado en la Guaira el 15 de junio de 1.860, dice tener 69 años.
[2] En la autobiografía de José Antonio Páez. Tomo II. Paginas 426 a 445, Ediciones de la Revista Bohemia, se pueden encontrar los documentos de la capitulación firmados por Lorenzo Bustillos y Arizábalo, así como el cruce de correspondencias entre ellos y Páez. 
[3] Para esa fecha el Río Chupaquire desembocaba en el mar por Machurucuto y el río Cúpira lo hacia por sitio denominado hoy Boca Vieja. Los linderos del chuapaquire es lo que hoy se denomina caño Quita Calzón.
[4] Catalina Bustillos Romero y el señor Julián Amaral tienen los siguientes hijos: Ruperto Amaral Bustillos, Manuel Amaral Bustillos y Delia Amaral Bustillos, con amplia descendencia en Clarines.
[5] Manuela Bustillos Romero y Nepomuceno Espinoza, tuvieron los siguientes hijos: Nepomuceno Espinoza Bustillos, Gertrudis Espinoza Bustillos, Josefa Antonia Espinoza Bustillos y María Catalina Espinoza Bustillos, quienes dieron origen a distinguidas familias de Clarines, Guanape, Valle de Guanape y San José de Guaribe.
[6] Trinidad Bustillos Romero y Buenaventura Barrios tuvieron los hijos: Buenaventura Barrios Bustillos, Emilio Barrios Bustillos, José María Barrios Bustillos y Justo Barrios Bustillos, quienes dieron origen a varias familias muy distinguidas de Clarines, Guanape, Valle de Guanape y San José de Guaribe.
[7] Ana Bustillos Romero dejó una amplia descendencia en Clarines, y tuvo como hijas a Aurelia Bustillos, hija de Manuel García Albornoz, antiguo caporal de Lorenzo Bustillos, y a Wuintila Bustillos. Hija de Francisco Manuel Medina. 
[8] Toma de razón, 1810 a 1812: registro de nombramientos y actos oficiales emanados de la primera Junta Patriótica y de la Primera República de Venezuela. Pag. 138.
[9] Archivo General de la Nación. Reales Provisiones. Tomo XXXV. Años 1.816-1.817. Folios 190 al 193.
[10] Testamento de Lorenzo Bustillo. Fechado en la Guaira el 15 de Junio de 1.860.
[11] Modesta Bustillos Iriza y Vicente Dámaso de Armas Madurera dejan los hijos: Josefa Petronila de Armas Bustillos, Adela de Armas Bustillos y Froilana de Armas Bustillos, con amplia descendencia en Sabana de Uchire, Guanape y San José de Guaribe.
[12] En su testamento, el General Lorenzo Bustillos deja plasmado este descontento, dedicándole varios párrafos a comentar los negocios de su yerno.
[13] Lorenzo Bustillos Álvarez y Soledad Gutiérrez Rojas dejaron los hijos: Mercedes Bustillos Gutiérrez, Felicia Bustillos Gutiérrez, María Soledad Bustillos Gutiérrez, Ana Teresa Bustillos Gutiérrez, con amplia descendencia en la zona de Clarines.
[14] El Coronel Manuel Bustillos Álvarez y Margarita Guevara Ron, dejaron 8 hijos, con amplia descendencia en la zona.
[15] El Comandante Wenceslao Bustillos Álvarez y María Montemayor y Oleta dejaron 5 hijos, que se radicaron en Caracas y dieron origen a distinguidas familias de Caracas.
[16] Rosalinda Bustillos Álvarez y Serafín Frías tuvieron a: Carlos Frías Bustillos, Rosa Frías Bustillos y Luisa Frías Bustillos.
[17] Mercedes Bustillos Álvarez y Guillermo Lessman tuvieron a: Francisco Lessman Bustillos, Mercedes Lessman Bustillos, Luisa Lessman Bustillos y Guillermina Lessman Bustillos.
[18] Domingo Bustillos Álvarez no aparece mencionado en el testamento de su padre Lorenzo Bustillos porque a la muerte de este el no había nacido, su madre se encontraba embarazada.
[19] Tomado de Escritos del Libertador, Tomo IV, Doc. 278: Valencia, 2 de agosto de 1813.
[20] Carta de Bolívar al Batallón sin Nombre. Cuartel General en la Aparición de la Corteza, a 6 de diciembre de 1813.
[21] José Antonio Arizabalo y Orovio. Natural de Vizcaya y criado desde pequeño en América. Estaba casado con una señora natural de la Guaira. En 1.823 era Comandante de Artillería del Ejercito Expedicionario del General Francisco Tomas Morales. Cuando este último capitulo en Maracaibo, en cumplimiento del convenio Arizabalo pasó a Cuba, pero a mediados del año 1.826 lo tenemos de nuevo en Caracas, donde se reúne nuevamente con su familia. Cuando Bolívar regresa el año 1.827 a esta ciudad, le ofreció reintegrarse al Ejercito Patriota con el mismo rango negándose Arizábalo a este ofrecimiento alegando querer dedicarse a las actividades privadas.
[22] Tomado de: Colección de Documentos relativos a la vida pública del Libertador de Colombia y del Perú. Tomo Decimotercero. Página 254.
[23] Ibid. Tomo Décimo Quinto. Paginas: 269-270.
[24] No tuvimos acceso al documento original, vimos trascripción del señor Horacio Bustillos Montemayor, quien aclara tener en su poder el documento y que reposan en los archivos de la familia.
[25] Autobiografía de José Antonio Páez. Tomo III. Paginas 78 a 79. Ediciones de la Revista Bohemia.
[26] Alocución del General José Antonio Páez. Valencia, 19 de Agosto de 1.830. Academia Nacional de la Historia.
[27] Autobiografía de José Antonio Páez. Tomo III. Paginas 140 a 141. Ediciones de la Revista Bohemia.
[28] Para mayores detalles sobre esta intentona de separación recomendamos leer la Autobiografía de Páez ya citada, entre las páginas 140 a 158.
[29] El Centinela de La Patria. Nro. 20. 6 de Enero de 1.847.
[30] Archivo de Horacio Bustillos Montemayor, descendiente de Lorenzo Bustillos.
[31] Ibid.
[32] Cuerpo de Leyes de Venezuela. Tomo Primero. Edición Oficial 1.851. Págs. 21 y 22.